Auditoría de su infraestructura actual
Revisamos lo que tiene hoy — costos, dependencias, puntos débiles — y proponemos qué conviene mover, qué conservar y qué simplificar.
Servidores virtuales y dedicados administrados por nosotros, alojados en datacenters de Europa (Alemania o Finlandia) o México según latencia, normatividad y costos. Sumamos despliegues continuos, contenedores y plataformas autogestionadas — Supabase para datos y autenticación, almacenamiento privado tipo Drive — todo sobre la misma infraestructura, sin atarse a la nube cerrada de un proveedor.
Punto de partida del paquete base. Alcance final se cotiza tras una llamada de 30 min. Ver paquetes y precios de servidores →
Las nubes hyperscaler — AWS, GCP, Azure — son extraordinarias cuando se necesitan, pero su modelo de cobro tiende a sorprender en facturas mensuales que crecen sin proporción al crecimiento del negocio. Para muchas empresas, una infraestructura más sencilla — servidores virtuales o dedicados administrados, en datacenters europeos o mexicanos — entrega el 90% de los beneficios al 30% del costo. El reto está en operarla con el mismo rigor que se espera de la nube grande.
Ofrecemos servidores virtuales gestionados (VPS) cuando el caso pide arrancar rápido y crecer modular, y servidores dedicados físicos (bare metal) cuando se necesita rendimiento sostenido — bases de datos pesadas, cómputo intensivo, cargas predecibles que no se benefician de la elasticidad efímera de la nube. Los datacenters están en Alemania, Finlandia o México según la latencia que su operación requiera, la normatividad aplicable y el costo objetivo.
Sobre esa misma infraestructura desplegamos plataformas autogestionadas que normalmente vivirían en SaaS. Una instancia privada de Supabase entrega base de datos PostgreSQL, autenticación y almacenamiento bajo su control, sin los límites artificiales de filas o conexiones que suelen aparecer en los planes managed. Un servicio tipo Drive privado mantiene archivos y colaboración interna sin que terceros lean el contenido. Todo con respaldos diarios, monitoreo activo y la posibilidad de mover los datos a otro proveedor cuando lo decida.
La capa de DevOps cierra el ciclo: pipelines de despliegue continuo (CI/CD) que llevan cada cambio a producción de forma automática y reproducible, contenedores con Docker y orquestación con Kubernetes cuando el sistema requiere escalar varias instancias coordinadas. Documentamos todo y entregamos el control a su equipo si así lo prefiere — la operación no depende de nosotros, depende de procesos claros.
Revisamos lo que tiene hoy — costos, dependencias, puntos débiles — y proponemos qué conviene mover, qué conservar y qué simplificar.
Desplegamos los servidores donde tenga sentido (Europa o México), configuramos respaldos y monitoreo, y migramos sus datos sin tiempos muertos largos.
CI/CD para que cada cambio llegue a producción sin sorpresas, contenedores cuando aplica y plataformas autogestionadas (Supabase, almacenamiento privado) sobre la misma base.
Mantenemos la infraestructura nosotros con SLA mensual, o entregamos documentación completa para que su equipo la opere. Lo que prefiera.
Hardware exclusivo en datacenter europeo, migración desde infraestructura compartida y reducción del costo mensual.
Pipeline con tests, aprobaciones manuales y despliegue automatizado. Cada cambio llega a producción sin rituales.
Base de datos, autenticación y almacenamiento sobre infraestructura propia — sin límites artificiales del SaaS.
El stack no es un dogma — elegimos cada pieza según el problema. Más de una década operando sistemas en producción nos dejó claro qué sobrevive y qué no.
Plataformas web y sistemas internos diseñados para tu operación. De la arquitectura al despliegue.
iOS, Android y PWAs que no se sienten como apps genéricas. Con sensación de oficio en cada pantalla.
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