Antes de contratar a una agencia uno quiere saber cómo se siente realmente trabajar con ellos. No lo que dice la página de Servicios — eso lo dice toda agencia. Lo que pasa los martes a las 3 de la tarde.
Este post es exactamente eso: una descripción honesta de cómo trabajamos, qué hacemos bien y qué todavía nos cuesta.
La primera semana
No empezamos a escribir código el día uno. La primera semana es de entender:
- Revisamos el problema con quien lo vive, no solo con quien lo paga.
- Mapeamos los sistemas actuales — los buenos y los que todos odian.
- Hacemos un documento corto (3–4 páginas) con alcance, supuestos y lo que no va a estar en la primera entrega.
Ese documento es la fuente de verdad del proyecto. Si hay un desacuerdo en la semana 8, volvemos ahí. No hay memoria mágica, no hay “pero es que tú dijiste”.
Las demos de viernes
Cada viernes hay demo. No importa si es corta, si aún se ve fea, si hay cosas a medias — se muestra lo que hay. Un proyecto que no se puede demostrar cada semana es un proyecto que no se está construyendo. Así de simple.
Las demos suelen ser de 20 minutos. A veces hay tres cosas impresionantes; a veces hay una cosa que salió mal y lo que sigue. Ambas son útiles. Lo que no aceptamos es la demo-Potemkin donde todo está “casi listo” durante seis semanas seguidas.
Comunicación
Escribimos mucho. En el tiempo que toma agendar una junta de 30 minutos, normalmente ya escribimos el resumen, el trade-off y la decisión propuesta. Si estamos de acuerdo, sigue el trabajo. Si no, ahí agendamos la junta.
Esto suena seco, pero funciona. La gente piensa mejor cuando escribe que cuando habla en vivo, y deja un rastro al que se puede volver.
Qué hacemos bien
Con honestidad:
- Ver el problema de negocio detrás del problema técnico. A veces el mejor código es el que no se escribe porque cambias el proceso.
- Mantener el proyecto legible. Quien llega nuevo puede entender el repo en un día, no en un mes.
- Terminar. Cerramos proyectos. No los dejamos con un 10% eterno al final.
Qué todavía nos cuesta
También con honestidad:
- Proyectos extremadamente grandes con múltiples stakeholders. Trabajamos mejor cuando hay una o dos personas con autoridad para decidir.
- Clientes que quieren precio cerrado sin alcance cerrado. Si no está claro qué se va a construir, no podemos comprometer un número — y si lo hacemos, uno de los dos pierde.
- Urgencias invisibles. Si el proyecto es de vida o muerte, necesitamos saberlo el primer día, no el último.
Decir qué no hacemos bien no es falsa modestia: es el mismo tipo de honestidad que esperas que tengamos con tu producto.
El contrato
Trabajamos en bloques mensuales o por proyecto cerrado. Sin contratos de un año. Si el primer mes no funciona, cualquiera de los dos puede parar — sin penalidades, sin drama. Eso nos obliga a entregar valor continuo, no a cobrar por la inercia.
Si estás pensando en contratarnos
La mejor forma de arrancar es con una llamada de 30 minutos. No pedimos documentos previos, no pedimos RFPs, no pedimos NDAs antes de hablar. Solo queremos entender qué estás tratando de hacer — y si somos el lab adecuado, te lo decimos. Y si no lo somos, también te lo decimos.
Eso último es más raro de lo que debería, pero es parte del trato.
TL;DR — escribimos antes de hablar, demostramos cada semana, terminamos lo que empezamos. Si buscas a alguien que diga sí a todo, no somos nosotros. Si buscas a alguien que diga “esto sí, esto no, y este es el porqué” — probablemente nos llevemos bien.